Doctorado, o el arte de la procrastinación

Procrastinación es un bonito término que indica un fenómeno tan normal y difundido como humano como el hecho de posponer el cumplimiento de una determinada tarea. Consiste en aplazar actividades o situaciones que no nos gusta o que consideramos desagradables o que nos crean ansias, por otras más placenteras o menos ansiógenas.

Por ejemplo, debería estar trabajando en mi tesis, así que me levanto pronto, voy a la oficina, me dispongo a trabajar. Antes de ponerme con los artículos o las lecturas que tocan para el día (que he debidamente planificado anteriormente), decido controlar mis  correo. Encuentro un enlace interesante a un blog del que soy seguidora, leo la entrada (“solo es un momentito“), luego enlazo con otra, luego contesto a los correos, aprovecho para entrar en mis redes sociales (“solo para ver si hay alguna notificación, si no hay nada cierro“), pero encuentro algo interesante, y así pasan las horas y se pierde un montón de tiempo. ¿Te suena?

Llevo tiempo sin caer en esas tentaciones. Al principio lo conseguí bloqueando el acceso durante las horas de trabajo (hay aplicaciones para hacerlo como Leechblock para Firefox o Cold Turkey, que funciona también con otros navegadores), pero en los últimos tiempos ya no siento la necesidad de entrar en las redes sociales ni de bloquearlas cuando estoy en el trabajo (solo muy a menudo, y suele coincidir con momentos en los que estoy muy cansada, por lo que es un indicador de que necesito hacer un descanso) . Podemos decir que me he “desintoxicado”.

¿Cómo lo he conseguido? Es fácil. El primer truco es empezar. Cuando llego al trabajo, no entro en el correo, ni siquiera el del trabajo, sino que me pongo a trabajar. El día de antes dejo todo preparado. Hago una lista de las cosas que tengo que hacer, con una indicación clara de cuál es la tarea más importante, con la cual empezaré. Y simplemente empiezo. Abro el ordenador, abro el archivo que toque, y ya está. Una vez comenzado, todo fluye. El correo puede esperar.

The secret of getting ahead is getting started

(Mark Twain)

Aunque haya mejorado bastante mi productividad con esta simple técnica (y otras, que explicaré en otros posts), estoy muy lejos de considerarme una doctoranda productiva. Como bien dice el título de la entrada, la procrastinación es un verdadero arte. Observando mi comportamiento, he notado que a veces, aunque no pierda el tiempo en actividades poco útiles, estoy procrastinando. Incluso mientras estoy trabajando, estoy postergando la realización de las tareas realmente importantes. La procrastinación es insidiosa.

Siempre que no se esté dedicando atención a la tarea prioritaria del día, se está procrastinando. Caigo en las tentaciones de la procrastinación cuando estoy ordenando mis artículos por orden alfabético en vez de leer el último. Procrastino cuando estoy descargando artículos obsesivamente en vez de completar la preparación de una ponencia. Estoy procrastinando cuando me dedico a mirar becas, o a buscar el mejor gestor bibliográfico, o a modificar mi planificación mensual, anual o semanal que sea en vez de hacer lo que es realmente importante y prioritario.

La procrastinación es una tendencia realmente humana, pero es difícil luchar contra ella. De momento he compartido el secreto para ganarla, al menos en una batalla. Ya llegará el momento de ganar la guerra.

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17 comentarios en “Doctorado, o el arte de la procrastinación

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