Desarrolla una mente prodigiosa

campayo

Ramón Campayo, campeón y plusmarquista de memorización a nivel mundial, comparte con sus lectores en este libro los secretos para desarrollar y mejorar la memoria, estudiar, preparar exámenes y oposiciones, y mejorar la rapidez de lectura.

Leí este libro con la idea de mejorar mis técnicas de lectura, aprender cómo leer más rápidamente y avanzar mucho en la extensa tarea de revisión de la literatura existente a la que los doctorandos y los investigadores en general nos tenemos que enfrentar. Poder leer un libro rápidamente y poder así leer más es una habilidad que me beneficiaría tanto en la tesis como en mi ámbito personal. Sin embargo, por mucho que lo intente, no consigo aplicar estas técnicas para mi tesis.

Las razones por las que creo que estas técnicas de lectura rápida no se pueden aplicar a mi labor diaria de investigadora son varias. En primer lugar, leo prácticamente siempre en un idioma que no es el nativo. La mayoría de la literatura es en inglés, y cuando tengo la suerte de encontrar artículos en castellano sigue siendo para mí una lectura en una lengua extranjera, por mucho que la domine discretamente. Así que no consigo “saltar” por los renglones como dice el autor del libro. Al mismo tiempo, también es difícil “visualizar” de forma general el texto, porque en muchos casos se trata de artículos, que leo en pantalla, o bien imprimo dos páginas por hoja para ahorrar papel, así que me encuentro o bien con un texto pequeño, o bien en la pantalla del ordenador, por lo que me resulta imposible marcar el ritmo con el dedo o el lápiz como indica el autor. Intentaré aplicar la técnica a la lectura en mi e-book, aunque en ese caso sería solo para lecturas personales.

Creo que leer palabra por palabra, por mucho que retrase la lectura, tiene también sus ventajas. Al leer en una lengua extranjera, tengo la oportunidad de fijarme en algunas construcciones gramaticales, en las colocaciones, en las palabras más oportunas, amplío mi vocabulario. Además, es una ocasión para aprender también cómo se escribe para publicaciones de carácter científico.

Aunque la lectura rápida no se adapte a mis exigencias, el libro contiene consejos muy valiososo para estudiantes y opositores. Las técnicas de estudio que propone, aunque un poco rígidas en mi opinión, pueden resultar útiles para quienes se enfrenten al reto de preparar exámenes universitarios u oposiciones.

De todos los consejos que he encontrado, en el trabajo intento aplicar uno muy básico. Cuando empiezo la lectura de un nuevo libro, dedico un tiempo a una lectura exhaustiva del índice. Eso me permite crearme expectativas sobre el contenido y entender bien el recorrido del libro, por dónde empieza, cómo sigue, qué temas se abordan. En el caso de los artículos científicos, leo con muchísima atención resumen, introducción y conclusión. Es un consejo válido incluso para cuando redacto yo artículos, ya que intento pulir bien esas secciones (aunque admito que siempre me fallan un poco las conclusiones, tengo que trabajar en ello). Como explica Simon Peyton Jones explica en este interesante video, abstract e introducción son las partes de un artículo que más se leen.

Un apunte final. Sé que se ha avanzado mucho en la didáctica de la lectura y de la escritura, y que a los niños se les enseña a leer a través de técnicas nuevas. No soy una experta en este ámbito, pero creo que es importante que las nuevas generaciones aprendan a leer más rápidamente. Como parte de la sociedad de la información tenemos que buscar técnicas para lidiar con la ingente  cantidad de datos escritos a la que nos enfrentamos cada día y la lectura visual podría ser una de las soluciones.

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4 comentarios en “Desarrolla una mente prodigiosa

  1. Cristian dijo:

    Me parece interesante el tema de los gurús con técnicas infalibles para mejorar las aptitudes cerebrales. Tanto quienes se centran en técnicas de estudio, como de lectura, o bien de cálculo.

    Tenemos una plasticidad neuronal que refuerza capacidades según la repetición, y eso nos hace únicos. Estas técnicas podrían ser productivas si son aplicadas como iniciación, pero para cerebros ya habituados supone un cambio que no funcionará si no se insiste intensivamente. Mi opinión es que, si ya tenemos mecanismos útiles, forzarnos a esto puede ser contraproducente y dejarnos en tierra de nadie en cuanto a estrategias que ya poseíamos, así que nunca fui partidario de ello.

    En relación a modificaciones de conductas lectoras, he buscado un artículo que ya me pareció interesante en su día, y consiste en cómo internet (yo diría que la web 2.0) ha cambiado poco a poco nuestra forma de adquirir información, y como creo que estos cambios sí se hacen patentes, poco a poco tal y como el agua erosiona. Te dejo aquí un link por si te interesa.

    http://elpais.com/diario/2008/10/10/sociedad/1223589601_850215.html

    Lo que realmente sería curioso es poder medir cómo cambia la forma de leer o informarse con el tiempo en contacto continuo con internet según el espectro de edad.

    Enhorabuena por el blog, muy trabajado.

    • Hola Cristian
      Gracias por el comentario y por la enhorabuena.
      El tema de la lectura en soporte digital me parece fascinante (fue una de las primeras temáticas que quería investigar cuando hacía el master, pero luego abandoné la idea). Gracias por el link, leeré el artículo.
      No sé cuántos años tienes, pero estoy segura de que, como yo, perteneces a una generación que ha introducido progresivamente las nuevas tecnologías en su día a día. Hemos aprendido a leer sobre papel y poco a poco nos hemos acostumbrado a la pantalla. Ahora leemos en pantalla, de forma diferente claro, pero todavía tenemos una vinculación muy fuerte al papel. Yo, por ejemplo, reviso mis artículos y capítulos siempre sobre papel, porque en pantalla como que no veo las faltas o no tengo una visión más general del texto. Desde luego, las nuevas generaciones, que dentro de 5-10 años entrarán a la universidad, tienen una relación totalmente distinta con la lectura en pantalla con respecto a nosotros y la universidad se tendrá que adaptar a estos nuevos estudiantes.
      A veces me siento afortunada por vivir personalmente un cambio epocal tan importante.

      De nuevo muchas gracias por tu comentario y el enlace.

      Agnese

  2. Cristian dijo:

    Hola Agnese,

    Cierto es que en este sentido somos la generación experimental, y si bien yo ya tuve relación con la informática desde bien pequeño, tardé bastante en tener conexión a internet, con el distinto flujo de información que supone. Es curioso ver a mis padres comenzar ahora a hacer algo más que leer algún correo electrónico, repitiendo torpezas que ya quedan muy atrás en el tiempo, cuando todo resultaba novedoso, alucinante, y no era capaz de buscar nada más allá de los típicos portales que contenían lo supuestamente candente del momento. Más extraño es ver cómo han pasado de smartphone a PC y no a la inversa, como es lo habitual.

    El papel y la pizarra me siguen resultando fundamentales, sin duda, porque no fácil leer un artículo o libro en la brillante pantalla (en la que ya acostumbras a leer rápido y con saltos) con la misma concentración que en el papel. Mucho menos corregir lo escrito, más que nada porque la costumbre es corregir desde el caos del archivo TeX en vez de desde el pdf, jajaja

    Respecto a la docencia, durante los años de estudiante, había un mundo de diferencia entre la pizarra y las diapositivas (siendo científico, no asimilaba igual leyendo algo expuesto cual imagen que viéndolo aparecer poco a poco, como si fuese construido). Ahora que tengo carga lectiva durante el doctorado, no dudo en hacer todo en la pizarra, y me disgusta ver que el proyector se está implantando casi por obligación.

    Como bien dices, habrá que ver cómo son las cosas en unos 10 años. Imagino un futuro dominado por las tablets y una menor presencialidad. Nuestra suerte es haber nacido en el momento adecuado y tener una buena capacidad de adaptación.

    Un saludo, será un placer aportar alguna cosa de vez en cuando, y seguir tus reflexiones. El doctorado da para muchas, desde luego.

    Cristian

    • ¡Qué bien que lo hagas en la pizarra! Yo odio el Power Point, si no se usa bien puede ser la muerte de la retórica. Yo lo usé en mis clases, pero los estudiantes estaban más pendientes de copiarlo todo (a pesar de poderlo bajar) que de los conceptos o ejemplos que ponía.
      He colaborado en una publicación sobre la renovación de la enseñanza de la lingüística y en mi texto dejo en evidencia el power point. Muchos docentes se creen modenos y tecnológicos por usarlo, cuando realmente no es ninguna innovación. Es peor para el desarrollo de la clase y no constituye ninguna modernización de la enseñanza.

      Me encantan tus reflexiones. Compartí en la página de Facebook el artículo que me pasaste, porque me pareció muy interesante.

      Gracias nuevamente por compartir tus ideas. Espero que te animes a comentar más.

      Agnese

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