De qué sirve un congreso en el siglo XXI

Una sesión plenaria del congreso

Una sesión del congreso

Estamos en la era de la conexión global y del acceso abierto. Tenemos la producción científica como nunca a nuestro alcance. Hay medios técnicos suficientes para organizar reuniones y encuentros virtuales. Podemos ponernos en contacto mediante el correo electrónico o redes sociales académicas (como Academia.edu o Research Gate) con compañeros de todo el mundo. Y, sin embargo, seguimos celebrando congresos y conferencias de vario tipo. Recién regresada de un congreso, quiero reflexionar en este post sobre las ventajas de este tipo de reuniones.

  1. Conocer a gente. En primer lugar, los congresos son una ocasión muy importante para aplicar el tan importante networking. Personalmente, en el Congreso he podido poner cara a algunos de los grandes nombres de la lingüística en España, que había oído mencionar o de los cuales había leído artículos. A nivel de contacto personal, he conocido a otros doctorandos, con los que, además de pasármelo bien (que también es importante), he podido entablar conversaciones interesantes y tener útiles intercambios de consejos y opiniones. Curioso, he conocido a una doctoranda que había oído hablar de mí por el grupo que he creado en Linkedin.
  2. He podido tener debates interesantes con otros compañeros sobre aspectos de nuestras disciplina. Como tuve que cambiar temática y mi formación no me dado un fuerte background lingüístico, tengo la tendencia a sentirme incompetente. Poder opinar entre compañeros me hace sentir algo más competente e incluso me hace ver que no todo lo que he leído se ha quedado ocupando inútilmente espacio en mi disco duro cerebral. No me he atrevido a hacer muchas preguntas, por mucho que tuviera interés en expresar mi opinión en más de una ocasión, pero he tenido interesantes intercambios intelectuales con otros doctorandos.
  3. Mi autoestima académica ha subido también un poquito porque he visto que, con la oportuna preparación, puedo tener una buena oratoria. Aunque el estudio que presenté ayer tiene muchas pegas metodológicas y es simplemente una primera aproximación a mis datos, tengo la impresión de haber hablado bien. También hay que decir que los días anteriores lo había ensayado varias veces.
  4. Recibir feedback. Afortunadamente no recibí duras críticas (supongo porque fui ya bastante autocrítica durante la presentación) o las tan temidas preguntas, pero ayer en la pausa café tuve la oportunidad de hablar con una profesora de la UCLM que me ha dado consejos realmente útiles para enfocar teóricamente mi tesis. Lo que una doctoranda perdida como yo agradece muchísimo.
  5. Escuchar presentaciones interesantes, aunque no estrictamente relacionadas con mi ámbito de estudios. Aunque en las secciones paralelas intentaba elegir las sesiones más cercanas a mi ámbito, también he podido escuchar presentaciones sobre temas con los que no creo que podría haber tenido contacto de otra manera.
  6. Las sesiones plenarias son grandes ocasiones para escuchar a los grandes nombres de la disciplina, en mi caso de la lingüística. Siempre es un placer escuchar investigadores y profesores destacados, aunque no sean exactamente de nuestras disciplinas. Y no solo en las plenarias. En una de las sesiones paralelas tuve la posibilidad de escuchar una presentación en la que una destacada joven lingüista de nuestro país, Luz Rello, recorría su trayectoria investigadora. Inútil mencionar que el trabajo que ha llevado a cabo es impresionante (aunque pueda dar un bajón a otros jóvenes investigadores). Me alegro mucho de que una persona joven con tan buenas ideas reciba el apoyo académico y financiero necesario a llevar a cabo sus proyectos. Ojala más investigadores lo puedan hacer.
  7. Ver mundo, aunque me quedo con las ganas de conocer un poco más Pamplona, porque no he podido hacer turismo, me he limitado a ir del campus al hotel y del hotel al campus. La próxima vez intentaré dejar un hueco para conocer mejor las sedes de los congresos, si son ciudades que no conozco.

¿Y ahora? Hoy me limitaré a descansar un poco (tengo un poco de “jet lag” por haber viajado por la noche) y a ordenar las ideas y sugerencias recibidas durante el congreso, además de mandar un par de correos electrónicos a algunos asistentes con los que quiero mantener los contactos. Y luego tocará hacer un poco de “limpieza” física y mental del congreso y programar la semana que viene. Cuando me desengancho unos días de la tesis me cuesta mucho volverme a coger, espero que esta vez, con las sugerencias e ideas recibidas, pueda proceder mejor.

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