La peligrosa aspiración a la perfección

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Muchas de las personas que trabajamos en el ámbito académico estamos afectas por el perfeccionismo, y es algo que se puede volver muy en nuestra contra. Querer hacer las cosas a la perfección puede literalmente bloquearnos e impedirnos trabajar.

Según la autorizada opinión de Wikipedia el perfeccionismo consiste en la creencia que se puede y se debe alcanzar la perfección. Sinceramente no estoy de acuerdo con esa opinión, porque en muchos casos el perfeccionista no es consciente de su propia idealista aspiración hacia la perfección. No hay como preguntarle a un perfeccionista si cree que lo es. Lo negará, diciendo que absolutamente no, todo lo que hace es un desastre, es algo muy aproximado; como mucho admitirá que simplemente intenta hacer las cosas medianamente bien. Típicas respuestas perfeccionistas.

Me cuesta admitir que soy una persona perfeccionista. Sinceramente no lo creo, pero muchas personas que me conocen me lo repiten, así que he acabado creyéndomelo (aunque sigo convencida de que todo lo que hago es muy mejorable, que no está para nada hecho a la perfección, que simplemente me esfuerzo, pero podría hacerlo mejor; típicos pensamientos perfeccionistas). Pero creo que en algunas ocasiones he caído en el bloqueo que mencionaba en la introducción.

He perdido un valioso año de doctorado por aspirar a la excelencia. Empecé el doctorado con un proyecto muy ambicioso, algo alejado de mi ámbito de conocimiento (pero estaba dispuesta a formarme y muy interesada en el tema), sin los apoyos académicos suficientes, y con ganas de darlo absolutamente todo y hacer el trabajo de mi vida. Y aunque parecía tener las ideas tan claras, me perdí. Buscaba el camino perfecto desde el que abordar mi tema, quería hacer una investigación fantástica, tenía muchas ambiciones, estaba dispuesta a trabajar muy duro. Nada de todo eso. Me perdí. La búsqueda del enfoque perfecto me hizo perder el norte, no escribí ni una línea, no avancé absolutamente nada, y me estresé mucho.

 

Un año después estoy empezando un nuevo proyecto, con un nuevo director. Se trata de una tesis muy acotada, muy reducida, muy sencilla. La temática no es tan altisonante como la que me había planteado anteriormente, pero es algo que puedo investigar, más o menos sé cómo puedo hacerlo, y en tan sólo unas semanas de trabajo he avanzado más que en un año del proyecto anterior. No presumo de la nueva temática, no me abrirá muchas puertas dentro o fuera de la universidad. Pero veo que puedo hacerlo, y hacerlo a tiempo. He recuperado la ilusión.

Hacer las cosas bien es un objetivo que todos deberíamos tener, pero el perfeccionismo no, dejémoslo para otras cosas. Hacer una tesis es lo suficientemente complejo como para plantearnos hacerla perfecta. Es mejor avanzar que quedarse bloqueados en el intento de hacer todo a la perfección. El movimiento se demuestra andando, no esperando el camino perfecto.

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7 comentarios en “La peligrosa aspiración a la perfección

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