Los 10 errores a evitar al hacer un encuesta

Fuente: littleblogoflettinggo.com

Fuente: littleblogoflettinggo.com

Estas semanas he estado ultimando una encuesta, que constituirá parte de mi tesis doctoral. La experiencia, he de admitirlo, no ha ido tan bien como pensaba. Como no tengo tiempo para repetirla, así se quedará. Con todo, al margen de la insatisfacción y aplicando toda mi resiliencia, estoy contenta, porque he aprendido muchas cosas sobre esta metodología de investigación, que quiero compartir con mis lectores.

No me gustan los títulares negativos, pero creo que es necesario aplicar un poco de autocrítica y compartir mi experiencia (o mejor, mi inexperiencia). Creo que estos han sido mis 10 errores principales al elaborar la encuesta.

  1. ¿Offline u online? Esa es la cuestión.
    Sinceramente es una cuestión que al principio ni me había planteado. Existen numerosas herramientas online, que facilitan mucho el trabajo y la clasificación de los resultados. Pero en mi caso al final tuve que ceder y pasar igualmente la encuesta en papel a un grupo de sujetos, que eran más mayores y no se aclaraban con Internet tan bien como parecía.
  2. No elegir bien la herramienta. Estaba segura de que quería una herramienta gratis (la economía de los doctorando no es tan buena como puede parecer), pero que permitiera hacer preguntas con imágenes. Busqué un poco (sinceramente no mucho), y opté por el servicio Google forms. No me puedo quejar, la encuesta está bien y el programa tiene muchas posibilidades, pero ahora que estoy en fase de análisis de los datos estoy sufriendo un poco, porque las preguntas en las que se puede indicar más de una respuesta no están claramente clasificadas. Aquí encuentras otras opciones (quizá mejores, pero no las he probado) para estudios basados en encuestas.
  3. No tener claro el destinatario. No es que no tuviese claro el destinatario de mi encuesta, pero pensaba que sería muchísimo más fácil alcanzar a sujetos benevolentes y bien dispuestos a hacer el cuestionario. Así que tuve que cambiar mi plan inicial sobre la marcha. Craso error, porque luego algunas preguntas no tenían mucho sentido. Y hacer más preguntas de lo debido no es adecuado.
  4. Creer que todo el mundo va a entender la encuesta tan bien como tú. No fue por falta de revisión (la escribí, la corregí con mi director, hice dos focus group con personas que la leyeron y me dieron consejos, testé la herramienta antes de la prueba piloto, etc.), sino por falta de previsión. Todas las personas controlaron el cuestionario eran personas jóvenes, con alto nivel educativo y acostumbradas a las nuevas tecnologías. No podía pensar que, a pesar de las instrucciones bien explicadas, algunas personas no entenderían la encuesta. El colectivo más problemáticos fueron una vez más las personas mayores.
  5. Ojo con los campos abiertos. No pensaba que dejar abierto el campo “profesión” me llevaría a tal variedad de respuestas, que no podría considerarlo en el resultado. Ni pensaba que dejar el campo “otro” en muchas preguntas se convertiría en un verdadero quebradero de cabeza. Y eso que no he analizado todavía las respuestas abiertas, que será divertido. Las respuestas abiertas son muy útiles si no queremos sugerir respuestas o si necesitamos conocer la opinión de los sujetos, pero para otras cosas mejor dar unas opciones preestablecidas.
  6. Hacer una prueba piloto con los primeros sujetos que tengas a mano. He leído muchos artículos científicos que se basaban en estudios realizados con estudiantes universitarios, así que no me pareció tan mal hacer mi prueba piloto con un grupo de alumnos. Total, sólo sería la prueba piloto. Pero los estudiantes son un colectivo especial: están acostumbrados a las nuevas tecnologías, hacen encuestas periódicamente, y ciertas temáticas (como la que quería investigar yo) les resultan familiares. Tuve problemas cuando en fase de recogida de datos tuve que alcanzar a otros grupos con edades y características diferentes, y surgieron problemas que no había previsto. Mejor hacer una prueba con una pequeña muestra de la variedad de la población que queremos analizar.
  7. No presentarte en persona. Recibimos tantas cosas a nuestra bandeja de correo que desconfiamos de todo (o simplemente no le hacemos caso). Tantos boletines, publicidades, alertas reclaman nuestros clics y nuestra atención, que es normal que mi encuesta pasara desapercibida a muchos sujetos. Presentarse personalmente antes de pasar la encuesta es fundamental, en mi opinión. Los grupos a los que me presenté personalmente tuvieron respondieron bastante más que los que no. Obviamente en estudios a muy larga escala no es fácil, pero captar cinco minutos de atención requiere cierta dedicación.
  8. No todos los destinatarios están tan interesados en tu investigación como tú.
    En relación a lo anterior, la encuesta, que para nuestra investigación es tan importante, es simplemente un SPAM más en la bandeja de entrada de nuestros sujetos. La gente desconfía, está infoxicada y no presta atención a todo lo que recibe por Internet. Aunque pongas una barra de progreso al final de la encuesta (fundamental), pedir cinco minutos de atención es mucho. La gente ve vídeos de gatos y se pasa horas cotilleando la vida de los demás en Facebook, pero no contesta a una encuesta de cinco minutos, si no es algo que le interesa realmente o tiene una recompensa. Debería haber captado mejor la atención de mis participantes, insistiendo en algo más que su breve duración o la importancia para el estudio.
  9. No dar instrucciones claras. Daba por hecho que los usuarios completarían la encuesta hasta el final. Toda la última parte eran campos abiertos y bastantes personas no contestaron todo hasta el final. Esta última parte, constituida por 19 preguntas, igual asustaba un poco, pero realmente era rápida. Debería haber puesto instrucciones más claras y pedir amablemente a los sujetos que la contestaran hasta el final. Como digo, captar la atención de los internautas en la era digital es todo un reto.
  10. No ofrecer recompensa. No me podía permitir dar una compensación económica a los participantes, así que en un principio opté por no decir nada, pensando que la compensación podía ser simplemente el honor de participar en una investigación científica. Sin embargo, cuando mandé el recordatorio una semana antes de cerrar la encuesta, se me ocurrió prometer a los participantes que les permitiría el acceso a los resultados provisionales y si el estudio salía publicado les enviaría una copia. No sé si fue por el ultimatum o por esta promesa, pero recibí bastantes más respuestas en la última remesa.

En fin, puede parecer un desastre mi encuesta (y un poco lo es), pero no tengo tiempo para repetirla e intentaré sacar todo lo que pueda de ella. Afortunadamente, se trata sólo de una parte de mi tesis, que acompaña estudios hechos con otras metodologías. A pesar de la insatisfacción y de las imperfecciones, espero poder presentar el estudio con rigor. Y, si puede ser, también ser útil a algún lector.

Anuncios

2 comentarios en “Los 10 errores a evitar al hacer un encuesta

    • ¡Hola! Muchas gracias por tu comentario. Me alegro de que el blog te guste. Comentarios como el tuyo me animan a seguir (ya viene siendo hora de publicar una entrada nueva, llevo un mes sin escribir nada). ¡Un abrazo y mucha suerte!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s